Las prótesis dentales están fabricadas con resinas acrílicas y elementos metálicos. Al principio tienen una superficie lisa pero con el uso la superficie se vuelve rugosa. Estas rugosidades facilitan el depósito de la placa dental y de manchas. Esta acumulación de bacterias y alimentos puede provocar que notemos:
- Mal aliento (halitosis)
- Inflamación de encías
- Problemas en la mucosa oral (aftas, lengua cuarteada, etc.)
- Caries en los dientes sanos
Cuidar la higiene tanto de la boca como de la prótesis nos ayudará a no tener ninguna de estas molestias y sentirnos más a gusto con nuestra sonrisa.
¿Cómo debemos cuidar las prótesis?
En el caso de prótesis no fijadas con fijador o almohadillas, limpiaremos la prótesis después de cada comida. En el caso de prótesis fijadas con fijador o almohadilla la limpiaremos dos veces al día, mañana y noche.
La forma adecuada de limpiar la prótesis es cepillar tanto los elementos metálicos, los dientes y las zonas rosadas con un cepillo especial para prótesis y agua y jabón neutro. Después aclarar bien para que no queden residuos de jabón.
A parte de cepillar la prótesis, nos tenemos que cepillar los dientes sanos, las encías, mejillas, paladar y la lengua con un cepillo adecuado y pasta de dientes. Acabar la limpieza enjuagando con un colutorio sin alcohol.
¿Qué precauciones y errores con el cuidado de la prótesis debemos evitar?
- No dormir con la prótesis. Puede haber riesgo de atragantamiento. También ayudará a que las encías descansen.
- Cuando la prótesis no esté en la boca, guardarla en agua con una pastilla limpiadora para ayudar a eliminar bacterias y manchas.
- No usar agua con lejía ni bicarbonato ni agua oxigenada para limpiar la prótesis. Son productos muy abrasivos que la pueden decolorar.
- Tampoco utilizar pasta de dientes para limpiar las prótesis. Reservar la pasta de dientes a la limpieza de la boca.
Con estos consejos harás que tu boca se vea sana durante mucho más tiempo.